¿Cómo resolver los conflictos en la familia?

Una propuesta al tema: ¿Cómo resolver los conflictos en la familia?

Intenta por hacer estas dos cosas:

  1.  No critiques: no condenar ni quejarte de todo
  2.  Elogia a los demás, sé generoso a la hora de hacer sentir bien a otros con palabras de aprecio

NOTA: No pretendo ser o sonar como experto en el tema, pero soy padre de familia y esto me aplica a mi también. Aquí les comparto lo que pude encontrar sobre el tema y me pareció importante.

Introducción:

Los conflictos son parte de nuestra vida. No los podemos evitar, pero si los podemos manejar. El conflicto es un hecho cotidiano al que todos nos enfrentamos todos los días. Los conflictos nacen de las diferencias de criterios u opiniones. Cuando no se manejan los conflictos estos pueden provocar una crisis.

En ocasiones las crisis son el resultado de pequeños conflictos que se fueron acumulando a lo largo de un tiempo. En una ocasión le preguntaron a un hombre que acababa de cruzar a pie todo estados unidos, qué fue lo que se le hizo más difícil y él dijo “las pequeñas piedrecitas que se metían en mis zapatos”.

Los conflictos siempre han existido. Las mismas razones por las que se forman guerras entre las naciones pasan igualmente en las familias. Debemos aclarar que cada familia es un mundo diferente, con sus propios conflictos y sus propias reglas. Cada familia se forma a si misma con sus propias experiencias, pero hay circunstancias y situaciones en común para todos que pudieran ocasionar los conflictos. Ej. La falta de trabajo, la llegada de un nuevo miembro a la familia, comprar una nueva casa o un carro, problemas matrimoniales, entre otros. El conflicto se desarrolla diferente porque son personas diferentes, pero la raíz es parecida.

También hay que aclarar que existen consejos que aplican a todas las familias, lo que hay que hacer es adaptarlos a las necesidades de cada familia. Piensa por unos segundos algún conflicto del pasado y luego piensa cuantas cosas aprendiste que te ayudaron a ser la persona que eres hoy. Los conflictos no son malos del todo, te ayudan a crecer y a establecer relaciones fuertes. El conflicto es una oportunidad para crecer.

La base para resolver un conflicto:

  1. La base para resolver un conflicto es el amor. 1 Corintios 13:3 y 7
    1. 13:3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
    2. 13:7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
  2. Si no se tiene una motivación real para buscar soluciones no se interesa resolver conflictos
  3. Con Dios todo, sin Dios nada: con nuestras propias fuerzas no podemos encontrar soluciones duraderas para nuestros conflictos y situaciones. Salmos 127: 1 – Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican…

Consejos para resolver los conflictos:

  1. Aprender a usar las armas espirituales. La ayuda y fuerza de Dios es indispensable en los conflictos.
  2. Pensar antes de hablar: buscar la manera de exponer nuestras opiniones sin ofender la otra persona. Se puede tener la mejor intención, pero sin las mejores palabras no se llega a ningún lado. Hay que pensar en el efecto de las palabras sobre los demás. Las palabras hirientes pueden empeorar el conflicto y provocar que no se llegue a ningún acuerdo.
  3. Fijar un tiempo y un lugar específico para abordar el problema.
  4. El respeto debe ser el punto de partida para resolver un conflicto. Bajo ningún concepto se puede permitir que se falte el respeto en la familia. Tienen derecho a enojarse pero no a faltarse el respeto.
  5. Comunicación: hay que hablar para expresar cómo te sientes. El silencio no es siempre la solución. El tiempo que pase sin abordar el conflicto puede empeorar la situación.
  6. No actuar por impulso: si se está muy enojado no es bueno tomar decisiones o hablar del tema. Espera a que las aguas bajen.
  7. Debemos concentrarnos en el problema y no en la persona: no ataque la persona, ataque la situación. Ej. Dios odia el pecado, pero ama al pecador.
  8. Escuchar activamente: hay que darse cuenta cuál es el mensaje que me quieren comunicar para así conocer sus pensamientos, problemas y necesidades. Escuchar es parte del respeto. Hay que dar la oportunidad a que la otra parte se exprese, hazle partícipe de la conversación, involúcrale en la discusión y búsqueda de soluciones.
  9. Prestar atención mientras hablan. Evitar las distracciones mientras hablan. Se puede utilizar la retroalimentación para hacer notar que se está prestando atención.
  10. Evitar utilizar declaraciones condenatorias: “tú eres”, bruto (a), inepto (a), es que eres bien cerrado (a), etc.

Ejemplo:

Me has decepcionado Me siento decepcionado
Me irritas Ahora me siento mal
Eres un inútil Haces cosas que no me gustan
No se puede hablar contigo Me cuesta entenderte

Cambia el lenguaje: (Evita la columna de la izq., cambia por la columna de la derecha).

Prueba a cambiar “eres” por “haces” o “dices”. Prueba a decir “yo” o nosotros” en vez de “tú”.

Prueba a decir “a veces” en vez de “siempre”. Prueba a proponer un cambio: “Me gustaría que…”

  1. No justificar nuestras malas acciones: Gen. – La mujer que me diste.
  2. Evitar los absolutos: “Tu siempre”, Tu nunca”, etc. Se debe tomar la responsabilidad que nos toca. Para que haya conflictos deben haber más de una persona.
  3. Buscar ayuda a tiempo: no callarse las cosas, expresar lo que sentimos, nuestras necesidades y deseos. Si callamos por mucho tiempo eso se vuelve en una bomba de tiempo. Si no aprende a expresar lo que siente o quiere la otra persona no lo va a saber. No demos todo por sentado.
  4. Si ves que la situación se te sale de control busca ayuda espiritual y/o profesional antes de que sea demasiado tarde. Todo requiere oración, pero no todo es oración.
  5. Evita la violencia: perder el control te hará vulnerable, una actitud violenta solo provocará que la otra parte se cierre y no te escuche.

Hay que aprender a negociar para manejar los conflictos:

  1. Hay principios que no son negociables. Por ejemplo, con el pecado no se negocia.
  2. La clave para lograr acuerdos está en la negociación. Hay momentos en donde se deben evaluar las alternativas y ver dónde se pierde menos. Evitar ser intransigente.
  3. Para lograr soluciones hay que aprender a ceder y a llegar a acuerdos para el beneficio de toda la familia. Todos los días estamos en negociaciones con nuestra familia.
  4. Hay un dicho muy famoso que dice: “Hay que dar del ala para comer de la pechuga”.
  5. No siempre se gana todo, pero no siempre se pierde todo.
  6. Hay conductas que jamás lograremos cambiarlas, pero podemos ayudar a modificarlas o pesar si vale el esfuerzo de pelearlas. Hay que aprender a escoger nuestras luchas.
  7. No hable de un problema si no tiene una solución. Tome el tiempo para reflexionar.
  8. Enfocarnos en el mensaje y no en la actitud o la rabieta de la otra persona. Eso nos ayudará a mantener el foco de la conversación. La blanda respuesta opaca la ira.
  9. Cuando nuestras emociones son muy negativas y no las podemos controlar es tiempo de tomarnos un descanso… time out.

Si aprendemos a manejar los conflictos veremos la oportunidad de crecer y madurar. Con Dios de nuestro lado sabemos que de todo lo que parece adverso o malo saldrá algo bueno y de provecho.

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About Roy Ruiz

Soy un joven pastor llamado al ministerio desde mi niñez. Soy hijo, esposo, padre y amigo, también soy músico, ministro, pastor y profeta. Prometo llevarte de la mano para que juntos entremos en el proceso de ser adoración y llevar la adoración a todas partes de nuestra vida cotidiana. Hashtag para el Alma es un espacio que viene a resaltar comentarios importantes para tu vida. Nos puedes seguir por twitter por @paraelalma7.
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